jueves, 21 de marzo de 2019

El lobo y el conejo


Se cuenta que una vez existía un huerto de manzanos y que un conejo solía robar las frutas. Vino el  jardinero a vigilar y vio que las manzanas se habían acabado.
Al saber esto, el patrón quiso castigar al jardinero.
Entonces, el jardinero compró miel y la derramó en el árbol.
Cuando el conejo subió, sus patas quedaron pegadas y el jardinero le dijo:
— ¡Ahora te voy a castigar!
El conejo repuso:
—  No me castigues. Yo te pegaré con una oreja, y será peor aún si te pego con las dos. ¡Te haré polvo!
Así, el jardinero llevó al conejo a la cárcel. Cuando estaba ahí, un lobo acertó a pasar. El conejo le dirigió la palabra:
— Ven tío, aquí tengo una casa llena de carne.
El lobo entró y el conejo añadió:
— Espérame aquí, encerrado. Voy a traer las llaves.
El lobo se quedó en la prisión. Más tarde, el conejo salió… El juez castigó al lobo por culpa del conejo.El Apu generalmente es un espíritu que habita los cerros, peñas, etc., pero es además quien ejerce el control, el mando sobre algo o alguien.
Al fin, el lobo salió jurando así:
— ¡Me he de comer al maldito conejo!
Por fin el lobo encontró al conejo quien, con extrema cortesía, le suplicó diciendo:
— No me comas, tío. ¡Abre la boca! Voy a venir corriendo desde arriba.
El conejo entró por la boca y salió por atrás.
Luego, el conejo se marchó. El lobo, por su parte, se quedo medio muerto.
En otra ocasión, nuevamente el lobo encontró al conejo y le dijo:
— ¡Ahora no te librarás de mis manos!
El conejo le imploró, exclamando:
— No me comas, tío. Voy a enviarte una oveja desde arriba.
El pícaro conejo le arrojó una piedra envuelta en una piel de cordero. La piedra vino rodando, pegó al lobo en el pecho y lo mató.
Así, el astuto conejo venció al lobo.

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